DAVID QUEROL

MORIR

/EMERGENTE

Durante los últimos años hemos sufrido un número de pérdidas importante en mi familia, lo que me llevó a vivir la muerte como algo habitual. Fue el último caso, sin embargo, lo que me empujó a una profunda reflexión, ya que fue la primera vez que alguien moría ante mí.

Meses después, al ver que no podía digerir ese momento de desconexión, decidí dar relevancia a un proceso que parecía oficialmente no existir, y dotar de entidad temporal a la radicalidad del cambio entre ‘respirar’ y ‘no respirar’.

Morir es un proceso diurno que se convierte en una habitación cerrada, donde la luz penetra a través de las imperfecciones de la carpintería, de los marcos de puertas y ventanas. A medida que el día avanza, la intensidad de la luz disminuye y las líneas pierden espesor, hasta finalmente desaparecer con la llegada de la noche.

Decidí entrar en la habitación a fin de experimentar lo que pudo ser, persiguiendo y absorbiendo todos los restos de luz con la cámara, mediante exposiciones largas, antes de que este se desvanece definitivamente. Todas las fotografías de Morir acabarían por fundirse en negro. Se trata sólo de rescatar ese instante en que, aunque sea débil y por poco tiempo, todavía hay luz.

Simplemente traté de empatizar con una persona, compartiendo la soledad de su tránsito entre la vida y la muerte.