JORDI FU

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/NUEVO TALENTO

¿Quién no se ha preguntado qué siente un ser vivo cuando se encuentra dentro del vientre de una madre? ¿Y si el nasciturus hace un pitido y avisa que está a punto de salir ? Seguro que esto nunca se llegará a saber, ni quién se convierte en progenitor (padre – madre), ni la misma ciencia.

Lo que verdaderamente sabe una madre, es que hay un momento durante las primeras semanas en la gestación donde se toma la plena conciencia de que en su interior hay vida; una vida dentro de otra vida. El proceso es largo, pero hay un momento en que la personita hace toc-toc en la puerta, y se activan todas las alarmas: en menos de 24 horas el recién nacido respirará oxígeno, y la vida de los padres cambiará para siempre.

Con el primer hijo, me dio por hacer bocadillos con la rotura de aguas, por si la espera se hacía larga, pero con el segundo, hubo un planteamiento previo de documentar aquellas 24 horas tan intensas, bajo un doble prisma: ser padre sin dejar de ser fotógrafo y ser fotógrafo sin dejar de ser padre.

Este trabajo refleja las sensaciones que se desprenden apenas habiendo roto aguas hasta unas horas después del nacimiento del niño.