LUCIANA FAINO

GENTE DE BARCOLA

/NUEVO TALENTO

Trieste es una ciudad gris y fría durante los meses invernales; sin embargo, a medida que se acerca el calor, los Tristanys comienzan a apropiarse de cada rincón próximo al mar. A pocas manzanas del centro de la ciudad se encuentra uno de los balnearios más concurridos, “Barcola”: una gran plataforma de cemento a la orilla del mar, formada de terrazas turquesas que, vistas desde arriba, parecen pequeñas orejas de ratón que se utilizan como vestuarios, depósitos y baños.

Durante la estación, Barcola se empieza a poblar cobrando vida y color. Sobre todo de personas mayores que diariamente se aventuran bajo el sol fuerte del verano: llegan con sus bolsas de mano, se cambian frente al mar, buscan la hamaca, la mesa, las sillas; se llenan de bronceadores y aceites, toman el sol, leen, nadan, juegan a las cartas, desayunan, conversan. Vuelven al bronceador, el sol, el libro, el mar … una rutina que se parece más a una peregrinación.

Este proyecto intenta reflejar una jornada común de estos bañistas poniendo de relieve el cotidiano, las sensaciones y los momentos de intimidad con los que cualquier visitante podría encontrarse cuando conoce uno de los balnearios más coloridos de Trieste.